Lo que antes era una discusión teórica hoy se debate en una corte de Estados Unidos. Un juicio histórico contra Meta (Instagram) y Google (YouTube) busca determinar si estas plataformas no solo son adictivas, sino si fueron diseñadas intencionalmente para serlo.
Sobre el caso se sabe que la demanda fue impulsada por Kaley, una joven de 20 años que sostiene que su salud física y mental fue arruinada por el uso prematuro de estas redes.
Su testimonio es estremecedor: comenzó en YouTube a los 6 años y en Instagram a los 9, burlando fácilmente los límites de edad. Kaley describió jornadas de hasta 16 horas de uso diario, impulsadas por funciones como la reproducción automática y la validación a través de los «likes», lo que derivó en depresión y trastorno dismórfico corporal.
Instagram y YouTube en juicio
La relevancia de este proceso radica en su enfoque legal. No se cuestiona si la plataforma es tóxica, algo ya respaldado por numerosos expertos, sino si existe un «diseño defectuoso».
Si el jurado determina que las empresas crearon herramientas adictivas con premeditación, estas podrían ser reguladas con los mismos estándares de seguridad que cualquier otro producto físico, perdiendo la protección que las ha blindado por décadas.
Al respecto, ejecutivos de la talla de Mark Zuckerberg y Adam Mosseri han testificado, defendiendo sus políticas de seguridad y alegando que los problemas de los usuarios suelen tener raíces externas, como el entorno familiar.
No obstante, con más de 2.000 demandas similares en espera, el veredicto previsto para el verano estadounidense marcará un antes y un después. De fallar contra las tecnológicas, estaríamos ante el fin de la era del scrolling infinito tal como lo conocemos.
Información de Hipertextual / Redacción Tecnoflash
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