Según informes recientes del Centro Nacional de Ciberseguridad del Reino Unido (NCSC), el acceso a software espía comercial ha dejado de ser una herramienta exclusiva de unas pocas potencias para convertirse en un recurso global. Actualmente, se estima que más de 100 países cuentan con estas capacidades, un salto significativo frente a los 80 registrados apenas en 2023.
Esta tecnología, desarrollada por entidades privadas como NSO Group (Pegasus) o Paragon (Graphite), aprovecha vulnerabilidades críticas en sistemas operativos para infiltrarse en dispositivos móviles y ordenadores.
Países poseen software espía capaz de hackear
Lo que antes requería infraestructuras de inteligencia masivas, hoy puede adquirirse en el mercado comercial, reduciendo drásticamente la barrera de entrada para gobiernos extranjeros y actores maliciosos.
Originalmente, el uso de estas herramientas se justificaba bajo la premisa de combatir el terrorismo y el crimen organizado. Sin embargo, la realidad descrita por Richard Horne, director del NCSC, es mucho más alarmante:
- Ampliación de objetivos: Ya no solo se persigue a delincuentes; la lista de víctimas incluye ahora a periodistas, disidentes políticos y, más recientemente, a banqueros y empresarios acaudalados.
- Ataques de Estado: La mayoría de los incidentes de importancia nacional dirigidos contra el Reino Unido provienen de gobiernos adversarios, no de bandas cibernéticas comunes.
Llamado a la realidad
En la conferencia CYBERUK en Glasgow, Horne advirtió que el sector corporativo aún no comprende la magnitud del riesgo.
La proliferación de estos programas sugiere que nadie con información valiosa está realmente a salvo, marcando una era donde la privacidad digital es más vulnerable que nunca.
Información de Techcrunch / Redacción Tecnoflash
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